Prima fermata: Torino e Roma
Por fin, después de muchos días reactivo este blog, y como no podía ser de otra manera, utilizo el primer viaje por Italia para reemprender la historia. Los días de Pascua fueron la excusa perfecta para realizar un viaje hacia el centro de la península itálica: Roma fue el lugar escogido para el primer viaje en profundidad. Eso sí, antes pasé por Torino para reunirme con Irene, que después de muchos meses en este país sigue siendo la misma de siempre, aunque ahora ya conoce un idioma más. Pese a todo lo que ha dicho la gente, yo encuentro que Torino es una ciudad bonita, ya que solo la presencia del Po y el parque que lo rodea la hacen encantadora. Este es solo uno de los muchos motivos que tengo para apreciar esta ciudad, aunque realmente podría decir muchos más, ya que cada ciudad de este país tiene su propio encanto, su diferencia con cualquier otra. Y como no, después de Torino llegó Roma, capital de la península, situada en el centro de la misma y perteneciente a la región de Lacio. Cada rincón de esta ciudad recoge algún detalle sorprendente. Las calles empedradas de barrios como Trastevere, los diversos puentes que cruzan el río Tevere, el antiguo foro del Imperio Romano, el Colisseum (que he de decir que fue el monumento que más me impresionó), el Panteón, la Columna de Trajano, la Fontana di Trevi... En definitiva, como ya he dicho, cualquier parte calle de esta impresionante ciudad tiene algo que admirar. Las ocho horas de viaje desde Torino bien merecieron la pena, aún con el bolso agarrado durante todo el trayecto. Así, el gran hostal donde dormimos y nos duchamos bien mereció también la pena, aún habiendo salido casi con barca de las duchas. Todo eso solo fueron anécdotas que recordar para un viaje que no voy a olvidar, un viaje en el que incluso tuvimos tiempo de pasar por la Università di Roma La Sapienza e introducirnos en una fiesta que ya estaba terminando cuando llegamos, aunque no se si finalizó porque llegamos o por la creciente tormenta que nos pilló en plena calle. Realmente el viaje nos dejó agotadas a las seis, cuatro que volvieron a Canarias y otras dos que nos quedamos en Italia. Tras el recorrido por la antigua ciudad del Imperio, Irene volvió a Torino; Omaira, Sara, Tania y Ari a Canarias, y yo volví a Génova. Aún así, poco queda para emprender un nuevo viaje, esta vez, el destino se reparte en tres países diferentes... De momento, aquí dejo una de tantas fotos que hicimos en Roma y esta vez voy a ser un poco ególatra y pongo una foto mía en el Colisseum, simplemente porque me encanta el monumento.
1 comentario
laura -
un bacio
te echo de menos, mucho mucho de menos